Trabajar con ficheros › De la ventana al fichero · 4 min de lectura

Tres costumbres, ningún susto

No son reglas de seguridad informática, y no hay nada aquí que evite un desastre técnico. Son tres costumbres que hacen que trabajar así sea cómodo en vez de tenso.

Las tres hacen lo mismo, mirado de cerca: convierten un momento que no se puede deshacer en uno que sí.

  1. Pide el plan antes de la acción «Primero muéstrame qué vas a hacer, no lo hagas todavía.» Lees el plan y solo entonces le dices que avance. Es el filtro más barato que existe: se lee en diez segundos y atrapa el malentendido antes de que toque un fichero.
  2. Que nunca borre: que mueva La consigna permanente es que, en vez de borrar, mande lo que sobra a una carpeta aparte y te avise. Después miras tú y borras a mano. Nunca vas a perder algo por un malentendido, porque el malentendido se queda ahí para revisarlo.
  3. Tema nuevo, conversación nueva Cuando pasas de ordenar facturas a escribir una propuesta, empiezas de cero. Las viejas quedan en el historial. Una conversación con demasiadas cosas mezcladas empieza a dar respuestas raras, y esa es la causa número uno del «pero antes funcionaba».
Tres costumbres que vas a usar muchísimo al principio, y cada vez menos después.

Le pides que ordene una carpeta y te devuelve algo que no esperabas. ¿Cuál de las tres costumbres te habría ahorrado el susto?

snack 4 de 5 · Nueve palabras y ya

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