Trabajar con ficheros › Dónde va y en qué formato · 9 min de lectura
La tabla que resuelve el 95% de las decisiones.
| Si tienes… | Usa | Por qué |
|---|---|---|
| Una foto | .jpg | Comprime muy bien las fotos y nadie nota la pérdida. Un .png de la misma foto pesa varias veces más sin verse mejor. |
| Una captura de pantalla | .png | Aquí sí importa: el .jpg ensucia los bordes de las letras y la captura queda con basura alrededor del texto. |
| Un logo, un icono, un dibujo plano | .svg | Escala a cualquier tamaño, pesa poquísimo, y es texto — o sea, editable. |
| Algo que necesita fondo transparente | .png | El .jpg no sabe guardar transparencia: te la rellena de blanco. |
| Algo para imprenta | Guarda vectores y texto sin degradar. Si dentro hay fotos, que estén a 300 dpi al tamaño final. | |
| Algo para subir a una web | .webp | Pesa bastante menos que .jpg con la misma calidad. Si el sitio no lo acepta, .jpg. |
| Algo que vas a querer editar dentro de un mes | el fuente | Guarda siempre el archivo con el que lo construiste —el .html, el .svg— además del exportado. Sin eso, editar es rehacer. |
Píxeles y dpi, en dos párrafos. Para cuando el de la imprenta te dice «mándamelo en alta».
Píxeles es cuántas casillas tiene la imagen en total: 1748 × 2480, por ejemplo. Es un número fijo, guardado en el archivo. Dpi (puntos por pulgada) no es una propiedad de la imagen sino de cómo la vas a mostrar: cuántas de esas casillas vas a meter en cada pulgada de papel.
La misma imagen a más dpi sale más pequeña y más nítida; a menos dpi, más grande y más borrosa.
La regla práctica: para pantalla vale cualquier cosa razonable; para imprenta quieres 300 dpi al tamaño final. Un folleto A5 impreso necesita unos 1748 × 2480 píxeles.
El error clásico, pero con dinero de por medio: el logo bajado de la web vive a 200 píxeles porque es todo lo que hace falta en pantalla, y en un cartel de dos metros se nota.
Pide siempre el original vectorial del logo — un .svg, un .pdf o un
.ai. Con eso el tamaño deja de ser un problema para siempre, y es la razón por
la que las agencias te lo mandan así.
Cómo se hace un folleto, entonces. La tentación es abrir Canva o Photoshop y empezar a dibujar. El problema aparece en el cambio número siete, cuando el cliente pide mover el precio, cambiar el verde y quitarle una línea al texto: sobre una imagen, cada cambio se hace a mano otra vez, y el siete cuesta igual que el uno.
El camino que aprovecha todo lo anterior: construir el folleto en texto —un
.html con su .css— y exportarlo a imagen sólo al final.
Iterar sobre el texto no cuesta nada. Exportar se hace una sola vez. El
original es el .html, no el .png: si pierdes el PNG lo vuelves a exportar en
diez segundos; si pierdes el .html, perdiste el folleto.
Vas a hacer un folleto que el cliente va a corregir varias veces. ¿Por dónde empiezas?
Guarda siempre el archivo con el que construiste la cosa, no sólo la cosa exportada.
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