Trabajar con ficheros › Dónde va y en qué formato · 8 min de lectura
Toda imagen está guardada de una de dos maneras, y de esa elección depende si podés agrandarla, si la podés editar más tarde, y si la IA puede tocarla.
Mapa de bits (o raster): una cuadrícula, y una lista larguísima de números —uno por casilla, diciendo de qué color es—. La foto que sacás con el celular son doce millones de casillas y nada más: el archivo no sabe que ahí hay una cara, una mesa o un cartel. Sólo colores en posiciones.
Vectorial: no guarda casillas, guarda instrucciones, y las guarda escritas con letras. «Una línea de acá hasta acá. Relleno rojo. Un texto que dice HOLA, de este tamaño.» El dibujo se vuelve a construir cada vez que lo mirás, al tamaño que haga falta.
Esto ya lo viviste. Bajaste el logo de un cliente de Google Imágenes, lo pegaste en el PowerPoint, lo estiraste para que ocupe la diapositiva — y quedó borroso, con los bordes hechos escalera.
No hiciste nada mal: le pediste a un mapa de bits más información de la que tenía guardada.
Es lo mismo que pasa cuando hacés zoom sobre una captura de pantalla hasta que las letras se vuelven manchas.
Mapa de bits
36 valores guardados
Uno por casilla. La forma no existe: existen colores en posiciones.
Vectorial
5 valores guardados
Cuatro esquinas y un color. La forma sí existe: es lo único que hay.
Un primo cercano: la foto reenviada quince veces. La que llega por WhatsApp hecha percha sufre algo parecido pero distinto: ahí nadie la agrandó — lo que pasa es que cada reenvío la vuelve a comprimir y tira un poco más de información para que pese menos.
El resultado se parece porque el fondo es el mismo: un mapa de bits sólo puede perder. Nunca recupera.
Un vectorial no tiene ese problema, porque no hay nada que comprimir: son cuatro instrucciones que ocupan lo que ocupan.
¿Por qué un logo bajado de la web se ve borroso al agrandarlo en un cartel?
Un mapa de bits sólo puede perder. Nunca recupera.
snack 4 de 6 · El vector es texto
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